
Fue hace varios años cuando decidí perfeccionar lo que sabía y entré como alumno en la escuela de Ana Tamariz (hija del impresionante Juan Tamariz), donde aprendí técnicas de cartomagia.
Allí me di cuenta que la magia era más que una afición, era todo un arte.
Pero aunque aprendí el manejo de las cartas, todavía deseaba aprender más y más. Por ello, me fui a la mejor sala de magia de Europa, que por suerte la tenemos en Madrid, la maravillosa sala HOUDINI. En ella, y de la mano de otro mago supremo como es Pablo Segóbriga, me inicié en magia de cerca. De la mano de otros grandes magos como Mad Martin, Damaso y Dream Makers a los cuales estoy muy agradecido por todo lo aprendido de su mano, seguí aprendiendo como actuar en un espectáculo de magia encima de un escenario, así como diversas técnicas y rutinas mágicas.
También, soy uno de los magos colaboradores de la FUNDACION ABRACADABRA (magos solidarios), nos dedicamos a repartir alegría y sonrisas por hospitales de niños, residencias de ancianos, centros de niños con síndrome de Down, disminuidos psíquicos, colaboro con la Asociación Sierra Solidaria desde su fundación en el año 2007, para mi es algo especial actuar en las galas del Día de las Enfermedades Raras, todo esto lo digo con muchísimo orgullo.
Aquí es donde valoras lo importante que es la magia. Cuando en un espectáculo de magia, un niño enfermo te mira a los ojos y te lanza una sonrisa. Es como si el mundo girara más deprisa alrededor tuyo, como si la magia que le has enseñado curara todos sus males, en una palabra, IMPRESIONANTE.
Realizar mi espectáculo de magia también me ha otorgado el lujo de conocer a grandes magos y quizás mejores amigos a los que me veo en la obligación de nombrar en estas líneas: Arturo, Rubén, Fernando, Adolfo, Teresa, Javi Reyes, Juanky, Juanjo, Ángel Blanco, Alberto Fabulo, Alexix ,Iván Manso y un largo etc…NO TENDRIA PAGINA SUFICIENTE PARA NOMBRAR A TODOS.Y hasta aquí mi vida mágica. Si queréis saber más,
venid a verme a un espectáculo de magia y veréis
como la magia se convierte en realidad.
Un fuerte beso.
Josemi de Águeda